Campañas30/12/2025

Sensibilización que transforma: educar la mirada para cambiar el mundo

En Cáritas Diocesana de León llevamos muchos años caminando junto a los centros educativos que participan en la campaña de Navidad. Lo que comenzó como una colaboración centrada en la tradicional “operación kilo”, poco a poco ha ido transformándose en un proceso más profundo de sensibilización, acompañamiento y construcción conjunta de valores. Y así, hoy miramos atrás y reconocemos que ese recorrido, lento y lleno de pequeñas semillas, ha dado su fruto.

Uno de los cambios más significativos ha sido el paso de la recogida de alimentos a la colaboración económica a través de un donativo, una fórmula que permite atender de manera más integral las distintas realidades que viven muchas familias: desde alquileres, suministros energéticos, tarjetas de alimentación, hasta tratamientos médicos o ayudas puntuales ante situaciones urgentes. Gracias a esta forma de participar, los colegios contribuyen no solo a cubrir una necesidad inmediata, sino a caminar al lado de quienes más lo necesitan, acompañando historias de esfuerzo, esperanza y dignidad. Y eso siempre resulta más motivador porque cada aportación ―por pequeña que sea― se convierte en escucha, en oportunidades y en una mano tendida en los momentos más complicados.

 

Sensibilizar para transformar

El corazón de este cambio radica en la apuesta que desde hace años Cáritas Diocesana de León ha mantenido con la sensibilización previa, un trabajo que hemos realizado con ilusión durante años. Desde el principio visualizamos que había que adaptar el mensaje de campaña a unos materiales sencillos que pudiéramos repartir entre el alumnado para que se sintieran parte de Cáritas, y lo tuvieran presente más allá del donativo. Ha sido un proceso pausado, en el que aparte de la comunidad educativa, hemos intentado hacer partícipes desde el comienzo a las familias. Sin esperan resultados inmediatos año tras año: sembrar, regar, esperar… y volver a sembrar. Pero -a día de hoy- nos sentimos muy orgullosos de esta particular siembra.

Cada vez que entramos en un aula —ya sea con profesores, equipos pastorales, niños o adolescentes— lo hacemos con el deseo de proponer otro modelo de sociedad, más humano y más justo, muy distinto del que reciben desde otros espacios. Nuestra labor consiste en acercarles historias reales que escuchan atentos, despertar preguntas, animarles a mirar más allá de su propia pantalla y descubrir que sus decisiones, su mirada y su manera de estar en el mundo sí importan.

Ese trabajo previo que nos hace ir rodando durante semanas en diferentes centros, ha permitido que sean los propios tutores quienes acompañen la sensibilización dentro del aula, logrando que las campañas no sean gestos aislados, sino experiencias educativas que transforman su manera de entender la solidaridad.

A lo largo de todo este tiempo hemos ido adaptando los mensajes a cada edad, buscando hablarles desde la cercanía y desde lo que a ellos les mueve. Les invitamos a reflexionar, a cuestionarse, a desarrollar una sensibilidad que les permita reconocer situaciones de injusticia y responder siempre desde la empatía. De igual a igual. A veces sorprende la madurez de sus preguntas; otras, su capacidad de emocionarse con historias de vida reales. Pero siempre salimos con la certeza de que este aprendizaje mutuo nos transforma a todos.

Una relación que va más allá de la Navidad

Esa relación cercana con los centros educativos a través de diferentes navidades nos ha permitido mantener un contacto más continuo durante el resto del año y abrir puertas a nuevas iniciativas compartidas, como el Pacto Educativo Global, el programa de voluntariado Caminando Juntos, la participación en la campaña de personas sin hogar, el campus de verano o la colaboración en Reyes con Corazón. La implicación de jóvenes voluntarios en estos programas es uno de los resultados más valiosos de este proceso: cuando un alumno/a decide dar un paso más y participar, es porque algo dentro de él ha cambiado.

En estos espacios se confirma una intuición que nos acompaña desde hace tiempo: la presencia de Cáritas se construye en el futuro a través de la educación de hoy. Cada conversación, cada actividad, cada pregunta que surge en un aula ayuda a que la voz de Cáritas forme parte de su imaginario social, para que reconozcan en ella una propuesta de vida más humana y solidaria.

 

 

Sembrar comunidad

En un mundo donde muchas veces prima el individualismo, esta labor busca recordar que todos formamos parte de una misma comunidad. Proponemos una mirada que no se quede en la superficie, que comprendan un poco más a fondo la realidad de quienes viven situaciones de vulnerabilidad y descubran que la solidaridad no es un gesto puntual, sino una manera de relacionarnos con los demás, desde el compromiso y el respeto.

Para nosotros, Vicente y Cristina, que formamos el equipo de campañas de Cáritas León, cada visita a un colegio es una oportunidad para seguir abriendo camino. Sabemos que trabajamos con el mayor tesoro que tiene una sociedad: sus niños y jóvenes. Y creemos profundamente en el poder de las pequeñas acciones, en esos gestos aparentemente sencillos que, con el tiempo, formará grandes personas.

Hoy, después de tantos años juntos, sentimos que el camino de la mano de los centros educativos es una relación que se ha vuelto estable, confiada y llena de vida. Cada campaña, cada charla, cada actividad compartida nos recuerda que la esperanza se construye poco a poco, y que cuando educamos desde el corazón, la solidaridad deja de ser una idea para convertirse en una forma compartida de vivir y de crecer.